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Cartagena de Indias y el encanto de sus palenqueras

Las vendedoras ambulantes más fotografiadas del Caribe sorprenden a turistas del mundo.


Centro Histórico De Cartagena   Ciudad Amurallada
Palanqueras   Cartegena
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Son herederas de una larga historia protagonizada por los negros cimarrones que llegaron a Colombia durante la conquista española en barcos llenos de esclavos provenientes de África. Poco tiempo después, durante la Colonia, empezaron a aparecer en las altas montañas los palenques, es decir pequeños conglomerados donde se reunían los negros cuando escapaban de los blancos y hacían un corral de “palos” para protegerse de las amenazas externas. De ahí el nombre de palenqueras.

Hubo muchos asentamientos de este tipo, pero el más conocido por su magnitud es el de San Basilio considerado como el primer pueblo libre de esclavos de Latinoamérica, ubicado a 50 kilómetros de la ciudad de Cartagena de Indias, a orillas del Mar Caribe.

Para ganarse el sustento, estas mujeres se dedican a la venta ambulante. Se las puede encontrar por las calles cartageneras, moviendo sus caderas con sus largos faldones floreados o del color de su bandera: amarillo, azul y rojo y su cabello envuelto con un pañuelo. ¡Alegríaaas! ¡Cocadaaas!, pregonan mientras sostienen en sus cabezas la ponchera (recipiente de aluminio) con el que ofrecen dulces caseros típicos de la región: uno a base de coco rallado, millo y anís, y el otro elaborado con guayaba, ajonjolí y leche.

Uno de los lugares preferidos por los viajeros que visitan Cartagena es el Centro Histórico o Ciudad Amurallada. Allí llegan con sus cámaras a recorrer La Plaza de los Coches, El Parque Bolívar y La plaza de Santo Domingo, lugares donde aprovechan para tomarse una foto con estas vendedoras ambulantes que ya se convirtieron en un ícono del Caribe colombiano. A cambio de una colaboración a voluntad, ellas sonríen dispuestas para la foto. Con una temperatura anual promedio de 28 grados, acostumbran a resguardarse de los rayos del sol, debajo de grandes sombrillas que actúan de refugio y a su vez cumplen la función de proteger su mercadería, como algunas de las frutas que también suelen vender: banano, mango y papaya. Algunas de ellas, en cambio prefieren trabajar en las concurridas playas de Bocagrande: pero ya no lo hacen vestidas con sus atuendos tradicionales, sino con ropa más deportiva y casual: “Amiga, masajes”, “Amiga, trenzas”, repiten las palenqueras de manera incesante hasta bien entrado el atardecer, cuando un gran sol anaranjado se refleja en las cálidas aguas de la costa marina, donde el paisaje enriquecido por pequeños cangrejos de ojos azules y una larga hilera de palmeras, contrasta con las modernas edificaciones de la avenida costanera. En esta misma zona, específicamente sobre la Avenida Paseo del Pescador-, la Fundación Paz por Colombia, a cargo del señor Eugenio Lora, erigió el Monumento a la Palenquera, una gran figura de bronce que- explica su presidente- “representa a la mujer trabajadora y pujante, símbolo de la afrocolombianidad”.

¿Estuviste alguna vez en Cartagena u otro lugar del Caribe? Contanos tu experiencia.


Por Cynthia De Simone

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